EL ALCALDE BERMEJO YA TIENE PLAZA

                      Desde las cinco y media de la tarde de  ayer, 28 de enero de 2010, Las Palmas de G.C. tiene una plaza que lleva  el nombre  de Manuel Bermejo Pérez, el primer alcalde de la democracia  de esta ciudad. Le hubiera agradado  a Bermejo el sitio: una Plaza grande, abierta al mar que tanto amó, en El Confital que tanto  le gustaba.  Por fin el Ayuntamiento cumple con su obligación de honrar a quien lo ha honrado.

                       Fue un acto entrañable; su viuda, sus hijos, sus nietos, su hermana y un grupo grande de amigos alrededor del alcalde Saavedra para recordarlo. Para festejarlo.

                       Yo con Bermejo me siento en deuda. El día  en que tomó posesión de su cargo  la Asociación Canaria de Amigos del Sáhara estaba inmersa en una campaña de recogida de alimentos para el pueblo saharaui, era una campaña a la desesperada porque poca ayuda llegaba en aquel momento a los campamentos de refugiados, y a mi no se me ocurrió mejor cosa que decirle a Manuel que, aquel día  tan importante para él y para la ciudadanía, desde la gran  tribuna  que significaba el Salón dorado  de la Plaza de Santa Ana,   pidiera gofio para el Sáhara.  ¡Para qué fue aquello! se convirtió en la coletilla que lo acompañó toda su vida gracias, sobre todo, a un conocido periodista  que cada vez que se refería a él le colocaba el latiguillo, un periodista  que en cuanto se le presenta la ocasión, todavía,  demuestra una aversión enfermiza contra los saharauis ¡a saber por qué!

                  Me resisto con todas mis fuerzas a que Bermejo pase a la historia sólo  como el alcalde que pidió gofio para los refugiados de Tinduf– de lo que, por cierto, su mujer y sus hijos se sienten sumamente orgullosos, y yo en parte  también. Pero es que  Manuel Bermejo fue mucho más que eso. Cuando se habla de alcaldes cultos siempre se suele poner de ejemplo a Juan Rodríguez Doreste –y ahora a Saavedra-  pero  cuantos conocimos y tratamos  al primer alcalde de la democracia  sabemos de su pasión por el conocimiento,  de su entusiasmo por todo lo que hacía, de sus capacidades, de sus curiosidades,  de su sensibilidad para solucionar problemas acuciantes. Yo no digo que fuera más culto que los citados antes pero, como poco, si que les igualaba.

                     Manuel  era Ingeniero agrónomo  y, al contrario que  la mayoría de los ingenieros de hoy, tan poco interesados por temas fuera de su profesión, era un humanista en la amplia acepción del término. Le interesaba todo,  la astronomía,  la literatura, la música, la ecología, que  no solamente fue su obsesión en su última etapa - ya en sus primeros años de activista cofundó “Ascán”(Asociación Canaria de Protección de la Naturaleza).  Era malacólogo – que  no es palabrota sino alguien que sabe todo de las conchas-  y micólogo, junto a Pedro Lezcano el mayor experto en setas de Canarias (alguna vez les acompañé y bastantes níscalos que me comí recolectados por ellos en nuestras cumbres).

               Él fue, que no se nos olvide y reconozcámosle  públicamente el mérito, quien sentó las bases para  solucionar  el problema del agua en Las Palmas de G.C. y tuvo entre otros    caballos de batalla   la búsqueda de una  solución racional para el tráfico en esta capital . “Al ritmo que están entrando los coches -repetía-  en el 2020  los peatones tendremos que circular por encima de ellos”. Un problema pendiente, todavía. 

               El reconocimiento municipal se ha retrasado. Pero llegó. Nos ha dado una gran alegría a quienes lo quisimos. Estamos contentas y contentos.          

 

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Comentarios

De Don Manuel Bermejo Pérez primer alcalde de la democracia poco puedo decir, la única vez que le traté fue en la oficina del catastro de la calle Primero de Mayo, en aquella época todavía General Franco, a la que fui a solicitar datos que no recuerdo. Pero si me acuerdo de la anécdota del gofio para los saharauis de la que algunos hicieron chanza y otros defendieron, como siempre con casi todo. No compartíamos ideario político pero si ratifico su prestigio de persona intachable, honesta y honrada, de las que ahora escasean, y aunque sólo fuera por eso me uno a la alegría por usted manifestada.

De los alcaldes que menciona al que si tuve la oportunidad de tratar con cierta frecuencia, por motivos profesionales, fue a D. Juan Rodríguez Doreste, de su boca conocí anécdotas de mi familia paterna, a la que había estado muy ligado en sus años de juventud, que yo ignoraba absolutamente. Era un personaje divertidísimo, locuaz y muy ameno, profundamente culto pero sin presumir de ello, no como otros. Y no hago comparaciones que siempre son odiosas.

SALUD

Sinceramente, cuando me enteré que Bermejo había pedido gofio para los saharauis en su toma de posesión me pareció fuera de lugar. Era el primer alcalde demócrata y se esperaba otro discurso de él. Sin embargo con el tiempo todo se pone en su sitio y estoy seguro de que, salvo para los que lo criticarían hiciera lo que hiciera, la gente entendió su mensaje de humanidad y solidaridad. Yo lo entendí así. Me alegro de que le hayan dedicado una plaza

Pues yo considero que el primer discurso del primer alcalde democráta tendría que haber ido por otros derroteros. No me gustó antes ni lo justifico ahora que desde el Ayuntamiento se pidiera gofio para el Sahara.

Comparto alegría por el recuerdo a la figura de Manuel Bermejo, y felicito a quienes en su momento propusieron el homenaje dando su nombre a una preciosa plaza pública. Lamento que tardara tanto esta corporación en hacerlo posible, teniendo en cuenta que la propuesta y la designación correspondieron al final de la legislatura pasada de la mano de la concejala doña Isabel García Volta. Hablando de personas cultas, no siempre es oro lo que reluce, ni dorado lo más bonito.

Me siento muy orgullosa de haber tenido un alcalde de tanta envergadura humana.Encontrarlo por la ciudad de paseo, disfrutando de su tiempo libre, me permitió hablar de mucho con él, usando el transporte público convencido de que era la mejor opción de movilidad mejor para los ciudadanos/as, responsable, como fue, de la municipalización de este servicio. Menudo tipazo, no tendremos ningún alcalde como él. Una plaza pública que lleve su nombre es de justicia, una muestra de respeto por este político honesto.

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